Ampliar, ampliar y ampliar

Desde comienzos de 2018, la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) se propuso el abordaje de la Educación Sexual Integral (ESI) tanto en la propia institución como en articulación con escuelas del municipio. Desde entonces, afirma Mariana Lavari, coordinadora del Equipo ESI, “ampliar las líneas de trabajo se constituyó en una tarea central”. Junto con Lavari, trabajan Eva Amorín, Edith Bello, Paula Bilder, Paula Di Marzo, Mercedes Escardó y Andrea Formentini.

Las acciones de ESI desarrolladas en la UNAHUR están integradas al Programa de Desarrollo de Políticas Universitarias de Igualdad de Género. De esta manera, se busca fortalecer la formación interna en la temática y transversalizar la perspectiva de género. El primer hito en esta dirección fue el dictado de dos materias UNAHUR: Género y sociedad y Educación Sexual Integral: lo esencial es visible a los ojos, materias optativas para la formación de grado que pueden ser cursadas por cualquier estudiante de los cuatro institutos de la Universidad. En 2018, la materia Educación Sexual Integral comenzó con una única comisión; hoy, ya se cuenta con seis. “Aun así –observa Lavari–, solo llegamos a cubrir un tercio de la demanda estudiantil”.

Paula Di Marzo, docente de esta materia, considera que “la perspectiva de género va más allá de la escuela”. Y añade: “Se trata de una perspectiva que cualquier formación necesita para construir una mirada mucho más respetuosa de las diversidades y advertir cómo reproducimos patrones que fomentan la desigualdad. Llamamos a desnaturalizar todo aquello que traemos y que está socialmente construido”. Además, celebra que cada vez más estudiantes del Instituto de Salud Comunitaria opten por cursar Educación Sexual Integral. La materia se organiza a partir de los cinco ejes de la Ley de ESI: afectividad; derechos; diversidad; cuidado del cuerpo y la salud; y perspectiva de género.

La materia también recoge el conocimiento que se produce por fuera de la academia. “Buscamos un diálogo mucho más fluido con organizaciones sociales y con personas que hace mucho tiempo vienen militando”, dice Di Marzo. Por otra parte, las integrantes del equipo ESI coinciden en que las y los estudiantes valoran que exista ese espacio en la Universidad. “Nos pasó que un estudiante se sintió cómodo para contar en un foro virtual que es homosexual –cuenta Di Marzo–. Se intenta dar un lugar que no está dado a estas existencias”.

La alta estima por la materia Educación Sexual Integral también se observa en las devoluciones que realiza el estudiantado luego de la cursada. De manera reiterada, se pide por la obligatoriedad del espacio y es común que se sostenga que sería bueno que fuera anual. Otras veces aparecen contribuciones ligadas a cambios profundos en la subjetividad de quienes cursan la materia: mujeres que logran dimensionar la violencia que sufren o sufrieron en una relación de pareja, hombres que se cuestionan miradas patriarcales sobre la organización de sus familias, y madres y padres que aceptan que sus hijas o hijos vivan sus sexualidades por fuera de la heteronorma.

Este año, en medio de la pandemia, se sumó una sexta comisión de la materia a cargo de Mercedes Escardó. La novedad es que, en esta comisión, Educación Sexual Integral se dicta en inglés. “Si bien la materia está muy anclada en el territorio local por el marco que dan las leyes (que se trabajan en castellano), se acercan otros materiales en inglés ligados a luchas que van más allá del territorio local. Por ejemplo, material de organizaciones de Canadá, Australia y EE.UU. que agregan una perspectiva global a los desafíos y resistencias que presenta la temática”, explica Escardó. Las intervenciones de las y los estudiantes también se hacen en inglés y, por esa razón, se requiere un dominio avanzado de la lengua. Quienes cursan provienen mayoritariamente del Profesorado de Inglés, pero también asumieron el desafío estudiantes de la Licenciatura en Educación y de Enfermería. “La expectativa es que este espacio sea cada vez más atractivo para todos los institutos”, confía la docente.

Seminario de ESI y articulación con escuelas

Desde 2019, en todos los profesorados del Instituto de Educación se cursa, de manera obligatoria, un Seminario de ESI. “Comenzamos con una sola comisión. Hoy ya hay dos, pero tampoco llegamos a cubrir la demanda”, relata la docente Paula Bilder. Y detalla: “En el seminario se hace hincapié en lo que implica, por un lado, ser docente y asumir la obligatoriedad de la ESI, y por el otro, serlo desde una disciplina en particular y desde una perspectiva transversal. Hay un doble juego. También sumamos la revisión de la propia biografía escolar (no solo la personal) para poder pensarnos y pensar cómo esa escuela nos dejó marcas. Este ejercicio es necesario para saber qué aspectos de la escuela queremos transformar”. Si bien el seminario está destinado a estudiantes de profesorados, la docente destaca que este tipo de espacios deberían existir en la formación de todas las profesiones que trabajan con otras y otros.

La evaluación final de este Seminario consiste en la presentación de un proyecto pedagógico con perspectiva de ESI pensado para una institución educativa concreta. “Queremos buscar la forma de socializar esas producciones; que circulen en la Universidad y también en las escuelas. En la universidad se produce conocimiento y estamos pensando un modo de hacerlo circular”, reflexiona Lavari.

La UNAHUR nació con la firme intención de vincularse con el territorio en el que está inserta. Las escuelas son parte esencial de ese territorio. “Buscamos fortalecer vínculos de confianza entre la universidad y el sistema de educación pública”, explica Lavari. En ese marco, la capacitación docente y el asesoramiento en proyectos escolares constituyen dos líneas de trabajo muy importantes. “Entendemos –sostiene la coordinadora del Equipo ESI– que también aprendemos en ese vínculo; que la Universidad aprende cuando trabaja con escuelas”.

Es esta misma búsqueda la que orienta la construcción de un nuevo proyecto: “Comunidad docente por más ESI”. Tanto el portal Aula Abierta de la UNAHUR como una página de Facebook son los canales elegidos para tejer redes con docentes. Uno de los objetivos de esta iniciativa es reunir un conjunto de instituciones y personas interesadas en compartir temáticas, recursos e ideas sobre la ESI. “Queremos ir más allá de los cursos de formación tradicionales –explica Lavari–; pretendemos generar encuentros en los que las escuelas intercambien sus proyectos y crear así un laboratorio de aprendizaje colectivo y colaborativo”. El tablón de recursos ESI, disponible en el portal Aula Abierta y con unos 250 recursos didácticos organizados por ejes temáticos de ESI, es una muestra de la potencialidad del trabajo colaborativo.

Si bien las primeras tareas de articulación se hicieron con la escuela secundaria, de a poco se están haciendo aproximaciones al nivel primario e inicial. Otro rasgo de identidad de estas iniciativas es el esfuerzo por recuperar las voces de niñas, niños y adolescentes que asisten a las distintas escuelas públicas de Hurlingham.

Un aprendizaje sin pausas

Pensar la educación sexual integral implica desafiar los límites permanentemente para lograr incorporar a todas las personas y a todos los cuerpos.  “No todos los feminismos o no todas las maneras de enseñar ESI tienen una mirada interseccional. Cada vez estamos afinando más en todos los cruces que llevan a las desigualdades. Estamos tratando de incluir lo que pasa con los movimientos actuales de los cuerpos gordos y de las identidades marronas”, reflexiona Di Marzo. El abordaje interseccional es complejo y se va a aprendiendo al andar.

Otra de las apuestas fuertes del Equipo ESI de la UNAHUR es llegar más allá de los ámbitos escolarizados. “En la Universidad hay un posicionamiento inicial que busca pensar la sexualidad como construcción política, social y cultural más allá de la escuela”, señala Lavari. Cada nuevo sujeto o grupo de sujetos con el que se topa la ESI habilita otros discursos. “Como equipo, estamos posicionadas desde un lugar político-pedagógico que habilita todo el tiempo y con mucha seguridad ese espacio de construcción –dice Lavari–. Cuando vamos a escuelas secundarias, las voces de las pibas y los pibes son definitivamente aprendizaje para las personas adultas. En una sociedad adultocéntrica y patriarcal, escuchar esas voces tiene consecuencias para nosotras como equipo. Nos pasamos pensando qué hacemos con esas voces o para qué habilitamos la palabra”.

Por otro lado, cada espacio que se habilita para hablar de ESI expande el alcance de un intercambio que demuestra ser urgente. “Siempre tuvimos en las aulas estudiantes con pañuelos verdes y celestes, en ambos casos con posicionamientos claros respecto del aborto –cuenta Lavari–. Sin embargo, puedo decir con mucha alegría que nunca nadie expresó haber sentido que le faltaron el respeto o que no podía decir lo que pensaba y fundamentar su posición. El marco de derechos es el paraguas a partir del cual se organiza la materia, y desde ese marco se producen aprendizajes y transformaciones interesantes que habilitan nuevos puntos de vista para pensar y continuar reflexionando. Creo que estas son cuestiones que solo un proceso educativo respetuoso puede habilitar”.

@AAUNAHUR