Cuando se corre el horizonte de lo posible*

La escuela contra el margen, un documental que explora una singular experiencia pedagógica en una secundaria del sur de la ciudad de Buenos Aires, nos demuestra que cuando la escuela asume un lugar hospitalario y arriba al aula un adulto/a disponible se logra activar la pulsión del deseo que quiebra la inercia del sinsentido.

Este film nos invita a recorrer con un grupo de adolescentes y su profe un itinerario escolar que dignifica el encuentro entre generaciones, transformando la memoria reciente en un mapeo por el propio barrio, investigando lo acontecido en el Parque Indoamericano (2010) como campo de disputas, de hostilidades, represión e injusticias, como evidencia y actual latido de una profunda desigualdad en la repartija de tierras, viviendas y oportunidades.

El Indoamericano se va reconstruyendo con preguntas de una profe que ofrece un mapa, inicialmente ajeno, que poco a poco se vuelve propio en esa conmovedora trama que mezcla invitación a ser parte, historias del barrio, trabajo compartido y diversos puntos de vista. Se trata de transitar conflictos sin clausurar, de abrir ese camino sinuoso, a veces incómodo pero al final desafiante, que supone correr el horizonte de lo posible.

Un viaje, EL viaje, para disfrutar el mar de pibes y pibas que practican la memoria como Derecho, con la frescura de sus adolescencias, llenándose de orgullo por mostrar ese esfuerzo colectivo que confirma un sentimiento de pertenencia y honra el derecho a reconstruir la propia identidad en diálogo con la identidad colectiva. Aprender de la dictadura pero también del Estado de Derecho, con la convicción de hacer más democrática esta democracia. Educación y Memoria, como letra viva, recogen el legado de los que luchan y lucharon, desplazando esa herencia escolar que a veces tiende a fosilizar, a convertir la memoria en una pieza de museo que se seca.

La trama que dirigen Lisandro González Ursi y Diego Carabelli documenta este itinerario, haciéndonos subir a ese viaje que se va tejiendo con pulso quirúrgico en la mano y cámara de quienes pilotean este film. Y se reafirma nuestra convicción: cuando se logra construir un vínculo pedagógico, el deseo vence la inercia del deber. Algo del (des)orden del sinsentido se va transformando en proyecto compartido. Si bien el documental destaca la implicación y compromiso de un adulto escolar (la profe), se nota que el suyo no es mérito individual sino asunto plural. Estamos frente a un “entre varios/as” que confirma que cuando se arma un colectivo docente es factible destrabar, quebrar esa lógica depredadora que condena destinos de antemano. Intersticios que empujan y revelan indicios para mirar y aprender. Al mismo tiempo es preciso señalar que se trata del sur porteño, condenado por políticas de un gobierno que desprecia la educación pública, la convierte en gratuita y, en esa conversión, la despoja de su potencia más singular y necesaria, la construcción colectiva.

La escuela contra el margen hace zoom en un grupo de una escuela en Villa Lugano, aunque también nos permite confirmar que es allí donde el Estado ha renunciado a su rol de garante y responsable, recortando presupuesto de manera gradual y sostenida hace más de una década. Este documental nos ayuda a entender que la educación nunca es gasto sino profunda inversión. Pero sabemos que la única inversión que entiende este Estado porteño es la de trocar Estado por mercado, derecho por privilegio; el patrimonio centenario porteño de los 29 institutos de formación por un slogan de marketing mediático (la UNICABA) y la “secundaria del futuro” por una aplicación (APP) para el teléfono celular. Se renuncia así a cualquier proyecto serio de transformación participativa: se busca que los pibes sean usuarios en vez de ciudadanos activos; endulzan la pasantía y aplican precarización.

A no perderse La escuela contra el margen. Adultos/as escolares, a pesar de lo incierto, asumen riesgos con la convicción en cada palabra, reponiendo el sueño como construcción colectiva, haciendo de la confianza una militancia cotidiana, sabiendo que enseñar siempre supone segundas oportunidades. Un documental apoyado en la certeza de que cada próxima parada es la confirmación íntima –aunque grupal– de que fortalecer autoestima y construir entre varios es fuente inagotable de aprendizajes indelebles. Porque una escuela justa y feliz siempre es proyecto de construcción social y no una versión marketinera de emprendedurismo como ilusión de salvataje individual.

[*] Por Gabriel Brener. Licenciado en Educación (UBA). Especialista en Gestión del Sistema Educativo y sus Instituciones (FLACSO). Docente e investigador en UNAHUR, UBA e ISPJVG. Esta reseña fue publicada anteriormente en: https://www.alainet.org/es/articulo/202075. Se realizaron cambios para su publicación en Aula Abierta.