Diversidad y género en la escuela

Para los y las docentes, dar Educación Sexual Integral (ESI) es un desafío profesional, pero también personal. Diversidad y género en la escuela, el último libro de Gabriela Larralde –que acaba de estrenar su segunda edición–, propone recurrir a la literatura como herramienta para trabajar en el aula los lineamientos de la ESI.

“(…) es importante reconocernos como parte de una generación encargada de la educación sexual en la escuela primaria, que no experimentó algo similar en su infancia”, dice Gabriela Larralde en la apertura del libro, que funciona como una guía útil para docentes que se enfrenten al desafío de ofrecer educación sexual integral a sus estudiantes.

A lo largo de cinco capítulos, la autora realiza un esfuerzo analítico para separar por temas obras literarias que permiten abordar distintos aspectos de la sexualidad en su cruce con las infancias, los géneros y las diversidades. Como resultado, Larralde construye no solamente una guía de recursos para trabajar en el aula sino también una poética de género que habilita otros mundos posibles, otras representaciones que hacen lugar a quienes son sistemáticamente excluidos/as de los espacios de legitimidad.

En el capítulo 1, titulado “Respeto por la diversidad”, la autora analiza obras útiles para pensar los estereotipos de género, que cuestionan el modelo heteronormativo y que dan visibilidad a personajes trans. El capítulo “Géneros y feminismos” da cuenta de obras que trabajan exclusivamente los estereotipos de género vinculados a lo femenino y que ponen en cuestión los roles asignados históricamente a las mujeres, los mandatos de belleza (también en relación con el bullying) y la violencia simbólica en la infancia. El capítulo tres, por su parte, se enfoca en “Familias y crianzas” a partir de historias que se alejan de la familia nuclear y rompen con prácticas de crianza estereotipadas y patriarcales. El anteúltimo capítulo es “Valoración de la afectividad” y presenta cuentos en los que los personajes manifiestan distintos tipos de sentimientos (amor, alegría, enojo, miedo) y donde se valora el autoconocimiento y el cuidado de otros y otras. El capítulo cinco presenta cuentos que abordan distintos aspectos vinculados al cuidado del cuerpo y la salud: primera menstruación, embarazo adolescente, aborto y abuso sexual infantil.

Cada capítulo, además, da cuenta del marco normativo local que avanza en el reconocimiento de derechos. Así, por ejemplo, Larralde inscribe la lectura de las obras literarias en la Ley de Educación Sexual Integral, la Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género, entre otras. Según explica la autora, que la literatura para niños y niñas incluya cada vez más la perspectiva de género y sexualidades responde “a un entramado de cambios socioculturales, a una nueva legislación y a la militancia feminista y LGBTTTI”. Es en esa clave que debe abordarse la obra de Larralde.  A fin de cuentas, como sostiene la autora, la lectura es un “lugar de resistencia y de revolución [que] permite transformar el mundo que habitamos”.

@AAUNAHUR