La casa común

Los días 10 y 11 de abril se realizaron en la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) las VI Jornadas de la Red Universitaria para el Cuidado de la Casa Común (RUC): Las universidades y la educación ambiental: Los jóvenes de Latinoamérica como Cuidadores de la Casa Común. Se destacó la participación del Padre José “Pepe” Di Paola.

Intervinieron en la apertura de las Jornadas el rector del a UNAHUR, Lic. Jaime Perczyk; el secretario ejecutivo de la RUC, Lic. Francisco Piñon; y el obispo de Morón, Monseñor Jorge Vázquez. Por último, tomó la palabra el Padre Pepe, que puso en relación la Encíclica del Papa Francisco “Laudato Si” con la identidad cultural de la villa.

El padre Pepe es sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires y está al frente de El Hogar de Cristo, un programa de recuperación de la adicción a las drogas de la Parroquia Virgen de Caacupé (José León Suárez). En 2008, junto con otros sacerdotes, fundó El Hogar de Cristo como respuesta a situaciones de vulnerabilidad social y/o consumos de sustancias psicoactivas También es coordinador de la Comisión Nacional de la Pastoral de Adicciones y Drogadependencia y fundó la Radio Cristo de los Villeros en su parroquia de la Cárcova (José León Suárez). Fue premio Kónex 2018 en la categoría “Dirigentes sociales”.

A continuación, daremos cuenta de algunos de los conceptos desarrollados por el Padre Pepe.

– Algunas ideas importantes de la Encíclica “Laudato Si” dan marco a lo que queremos decir. Nos llama a actuar por el desarrollo sostenible e integral, y por la inclusión de los excluidos. A través de la Encíclica podemos reconocer que hay un verdadero planteo ecológico, que se convierte en un planteo social. Que siempre los vimos disociados en muchas exposiciones o discursos que escuchábamos. Escuchar el clamor de la tierra, dice el Papa, es escuchar el clamor de los pobres.

– Los grandes avances tecnológicos, el gran desarrollo de la ciencia, el crecimiento tecnológico no estuvo acompañado del desarrollo del ser humano, de su responsabilidad y su conciencia. Esto nos hace ver que un montón de hombres y mujeres hoy día estén sin trabajo y sin la formación para llevar a cabo aquellos trabajos que se proponen. Existe la necesidad de avanzar en una lenta revolución cultural de la ciencia y la tecnología, que no son neutrales y pueden considerarse diversas maneras. Por lo tanto, no hay una ecología sin una adecuada antropología. No hay dos crisis separadas: una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis que es socioambiental. La solución requiere una modificación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y, simultáneamente, para cuidar la naturaleza.

“No hay dos crisis separadas: una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis que es socioambiental”.

– La ecología cultural, de la que recién hablaba el obispo de Morón, supone también el cuidado de las riquezas culturales. Las culturas locales muchas veces son desechadas y pensadas como ignorantes, cuando en realidad conocen el sentido lugar. Por eso, es indispensable prestar atención a las comunidades aborígenes y a sus tradiciones culturales, señala el Papa, ya que cuidan más del 20% del patrimonio geográfico del mundo. La cultura que se da en la villa es la cultura popular de nuestros pueblos latinoamericanos, que traen los valores más nobles del interior del país o de los países vecinos y se encuentran con la realidad urbana. Es una cultura que encarna un cristianismo popular que nace de la primera evangelización. Es un cristianismo no eclesiástico pero tampoco secularista: tiene auténticos valores del Evangelio.

– Damos fe de que las personas que vinieron a vivir a las villas de nuestras ciudades, del conurbano, sufren una situación de autodestierro, ya que tuvieron que irse de sus lugares de origen. Porque allí donde vivían no hay posibilidad de trabajo ni de acceder a la educación –y menos a la salud–. No son cómodos ni vagos: están hoy en la ciudad en búsqueda de una vida más digna.

“La red de comunión que se añora en los lugares en los que se dio un progreso en lo económico, hoy en día se vive en las villas”.

– Hay dos presupuestos que sustentan este atropello a la cultura que se da en la villa. El primero proviene de deslegitimar, en nombre de la propiedad privada, todo derecho del habitante de la villa a vivir en este sector de la ciudad o del conurbano. Se dice que no es su tierra, que no pagan impuestos y, por eso, no tienen derechos. El segundo presupuesto es el que priva de todo valor a la cultura que allí se vive porque se identifica con algunos de los antivalores que también se dan en otros lugares de la vida social argentina. La clase media vive añorando los barrios y las localidades de otros tiempos. Yo nací en Burzaco y las calles eran de tierra, había poco asfalto y jugábamos a la pelota en la calle. Había lugares que eran comunes y añoramos el pasado cuando vemos que la realidad hoy es otra. Conocíamos al vecino, se tomaba mate, se compartían la vida. Esta red de comunión, ese sentido de pertenencia, todavía existe en los barrios populares. Lo que se añora en los lugares en los que se dio un progreso en lo económico, una especie de ascenso social, hoy día se vive en los lugares en donde vivimos y trabajamos nosotros.

– Pero también tenemos límites en los barrios: el tema de la droga y la violencia. El problema tiene más de 40 años y va en ascenso. A partir del año 2007, empezamos a denunciar públicamente la situación porque consideramos que hay un desmadre no solamente en la utilización de estupefacientes, sino también de armas. Frente a esta realidad, tenemos una estrategia de trabajo que tiene que ver con este cuidado de la Casa Comín. Lo llamamos la triple C: la Capilla, el Club y el Colegio. Esta triple C apunta fundamentalmente a la comunidad organizada. Es decir, en un barrio donde la capilla, el club y el colegio les dan a los jóvenes y a los chicos una identidad: ellos no se identifican con las bandas, que justamente tienen a la violencia y la droga como los elementos identificatorios. Entonces, es muy importante generar identidades, que la casa común –en este caso la capilla, la escuela y el colegio– gane las esquinas.

@AAUNAHUR