“Las adecuaciones curriculares son un acto de justicia”

Silvana Corso, directora de la Escuela de Enseñanza Media N° 2 “Rumania” del barrio porteño de Villa Real, ofreció una conferencia en la UNAHUR. El evento se realizó en el marco del Seminario de formación de directivos de escuelas secundarias de Hurlingham que lleva adelante la Universidad con la coordinación del Lic. Gabriel Brener.

Corso es profesora de Historia, magíster en Inclusión Educativa y Trastornos de Aprendizaje y  especialista en Gestión Escolar y Trastornos del Lenguaje. En 2017 viajó a Dubai en calidad de finalista del Global Teacher Prize, considerado el Premio Nobel de la educación.

Ante unos ochenta directivos de distintas escuelas de Hurlingham, Tres de Febrero y San Martín, Corso presentó aspectos fundamentales para la construcción de una gestión inclusiva en las escuelas. “La escuela Rumania nace inclusiva, porque se propuso ir a buscar a estudiantes que estaban fuera del sistema”, observó. La población de la institución que conduce la docente proviene, en su mayoría, del barrio de Ciudadela conocido como Fuerte Apache. “¿Cómo pensar la gestión en un contexto que nos pone siempre al límite de la norma? Hay que desafiar la norma a favor de los chicos: con la normativa tenemos que ser creativos”, propuso.

Aunque la docente adelantó que no existen recetas, se dispuso a compartir el conocimiento construido en una experiencia muy particular. “Quien no comparte sus prácticas no solo es un mal docente: es una mala persona”, afirmó.

De acuerdo con Corso, no es posible construir un proyecto educativo inclusivo sin poner en cuestión qué representaciones tenemos de ese otro con quien trabajamos. Existe una representación hegemónica de las escuelas que trabajan con poblaciones vulneradas: suele pensarse que son meras reproductoras de pobres y que no son de calidad. Esta directora tiene una visión diametralmente opuesta y, en cambio, sostiene “que estas escuelas son de excelencia porque buscan lo mejor de cada uno de sus estudiantes, porque buscan que ellos aprendan todo lo que son capaces de aprender”.

Corso considera que, al igual que las personas que provienen de comunidades en condiciones de pobreza, las personas discapacitadas también están inmersas en procesos sociales de exclusión. Por eso, hace once años, cuando comenzó a ocupar un rol directivo, apostó a un nuevo proyecto institucional: la escuela Rumania no ahorraría esfuerzos para incluir a estudiantes con discapacidades. Fue el inicio del recorrido de su audaz proyecto inclusivo: “Si el proyecto sobrevive a las personas que lo diseñaron –opina–, quiere decir que fue una buena gestión”.

Las capacitaciones semanales de docentes que organiza Corso son parte fundamental del andamiaje que sostiene el proyecto inclusivo de “La Rumania”. Allí se comparten y construyen prácticas y conocimientos y, además, se trata de un espacio en el que pueden plantearse abierta y francamente las críticas. La idea, dice, “es construir comunidades de aprendizaje que se apoyen en docentes que puedan funcionar como agentes multiplicadores”.

La igualdad, según la docente, es dar a cada uno lo que necesita. En ese sentido, sostiene que “las adecuaciones curriculares son un acto de justicia”. Y agrega: “No se trata de naturalizar situaciones, sino de contextualizarlas para crear condiciones de educabilidad”. Es decir, el desafío del docente es hacer todo lo posible para que el otro aprenda.

Corso se ampara en la Ley de Educación Nacional (2006), que garantiza el derecho a la educación de todas y todos. “La Ley no dice que todos tienen que aprender lo mismo –reflexiona–. De hecho, nadie aprende lo que no puede aprender”. Así, la directora defiende un enfoque de accesibilidad universal a la educación: en la escuela deben estar absolutamente todos. “Si las personas aprenden de distintas maneras, no se les puede enseñar de una única forma”, reflexiona. Una cultura escolar inclusiva, entonces, “es aquella en que todos son visibilizados y nombrados”. Para ello, es necesario que tanto los docentes como las familias crean que “todos los pibes pueden aprender”.

@AAUNAHUR