Literatura sin concesiones

El escritor Martín Kohan estuvo en la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) el pasado 21 de octubre. La visita tuvo lugar en el marco del cuarto año del ciclo “Las palabras y las cosas”, organizado por los docentes del Profesorado Universitario de Letras, Carlos Battilana y Martín Sozzi.

Kohan es un profesor, licenciado y doctor en Letras que escribió diez novelas y tres libros de cuentos. Además, se destacan numerosas de sus publicaciones que abordan la crítica literaria. Se desempeñó como docente en el nivel secundario y, en la actualidad, continúa ejerciendo la docencia en distintas universidades públicas.

En un salón de usos múltiples lleno de estudiantes, Kohan tomó su libro Fuga de materiales y rompió el hielo con la lectura de “El karma del mejor vendido”, uno de los textos que componen el volumen. “Hace unos veinte años surgió un fenómeno nuevo: el best seller pretende disfrazarse de libro de prestigio”, comentó Kohan una vez finalizada su lectura. De esta manera, introdujo un debate acerca de la diferencias entre literatura elaborada y literatura elemental.

“Existen libros de venta masiva que no están escritos con códigos de best seller, así como existen libros escritos como best sellers que venden muy poco”, relativizó el autor. Y aclaró que quienes escriben pretenden ser leídos por la mayor cantidad de gente posible. Sin embargo, aclaró que no está dispuesto a realizar ninguna concesión literaria para llegar a un público más numeroso. Luego profundizó sobre el asunto de la masividad: “Sucede que para cierto tipo de literatura quizá no existan cincuenta mil lectores. Efectivamente, hay literatura que es más difícil de leer”. En ese sentido, destacó que la tarea de los profesores de literatura es formar cada vez más lectores que puedan abordar textos con mayores grados de elaboración. Aunque hizo una salvedad: complejidad no es sinónimo de barroquismo. Por otra parte, se refirió a las infinitas posibilidades de reelaboración y jerarquización de las expresiones de la cultura popular y masiva. Como ejemplo de esta práctica, mencionó la obra de Manuel Puig.

“Siempre cuento algo que me sorprendió mucho –continuó Kohan–. Telefé sacó de la grilla una ficción porque la veían 150.000 personas. Si un escritor vende 1.500 libros, es un éxito”. De esta manera, puso en evidencia que el universo de lectores de literatura argentina es más bien reducido. “Yo no tengo voluntad de elitismo –añadió. Para mí, no tener muchos lectores es un padecimiento”.

El escritor también cuestionó que se utilicé el eje entrenamiento/aburrimiento como criterio de valor de los textos literarios, así como llamó a hacer caer la dicotomía placer/esfuerzo. “La dificultad puede disfrutarse. Yo no diría que Saer me entretiene y, sin embargo, disfruto mucho de su escritura”. En ese mismo sentido, rechazó que se subestime como lectores a los estudiantes del nivel secundario: “No hay excusa para dar en la escuela literatura sabidamente mala”. Luego, consideró que a los 13 años ya se puede leer a Borges y negó que existan lectores que no entiendan nada. “La dificultad no deja de ser formativa”, agregó.

Kohan también aludió a una triple paradoja que enfrentan quienes estudian Letras en la Universidad de Buenos Aires: “Ingresamos a la carrera porque queremos ser escritores, nos formamos como críticos literarios y trabajamos como profesores”. Además, se refirió a la crisis que experimenta un joven escritor cuando en la Universidad conoce nuevos paradigmas de lectura que desafían lo que hasta ese momento se presentaba como ideal literario. Así, por ejemplo, contó que a los veintitantos años cambió a Benedetti por Onetti.

Además, y pese a todo, Kohan ensayó una defensa de su oficio:

“Era noviembre o diciembre. Yo estaba en la terraza, recostado en una reposera, tomando sol y leyendo. Un vecino me preguntó:

—¿Ya estás de vacaciones?

—La verdad es que estoy tapado de trabajo —le contesté”.

Luego de la anécdota, reflexionó: “Nuestro trabajo a veces se parece mucho a lo que otra gente hace en su tiempo de ocio y puede dar un poco de bronca. Quizá por eso nos paguen tan poco”.

@AAUNAHUR