Matemática en la escuela secundaria

La UNAHUR dio cierre al segundo año del Programa de Mejoramiento de la Escuela Secundaria, dependiente del Instituto de Educación y coordinado por el licenciado Gabriel Brener.

En sintonía con el objetivo de tender un puente con los niveles obligatorios del sistema educativo, participaron del encuentro especialistas de la Universidad junto con docentes de escuelas secundarias de Hurlingham. Además, las inspectoras Sandra Araya y Estrella Martínez fueron piezas fundamentales para el desarrollo del programa.

En esta oportunidad, se compartieron inquietudes, preocupaciones y reflexiones relacionadas con algunas de las dificultades que se presentan en la enseñanza y el aprendizaje de la Matemática. Además, se puso en tensión “la epistemología implícita en las prácticas de enseñanza”. Por último, se dedicó un tiempo al desarrollo de los problemas asociados a la enseñanza de saberes matemáticos que son relevantes en el nivel primario y, luego, deben ser profundizados en la escuela media.

La especialista en Matemática Graciela Chemello comenzó por señalar la importancia de tomar decisiones sobre la enseñanza en contextos complejos y cambiantes, asumiendo el compromiso de que aprendan todos los estudiantes. “Los espacios de encuentro entre colegas –destacó– resultan una oportunidad para analizar prácticas situadas (en las condiciones reales), para intercambiar perspectivas y discutir posibles intervenciones que acompañen las trayectorias de los alumnos en el pasaje de la primaria a la secundaria”.

Por otra parte, Chemello observó que, para que sea accesible al mayor número posible de jóvenes, la Matemática requiere de cambios en estructuras y tradiciones. “Los maestros y profesores tienen la posibilidad de contribuir a esos cambios cuando trabajan en conjunto”, dijo. Y explicó la propuesta: “Queremos analizar secuencias de actividades para los alumnos. Esto resulta un recurso fértil para debatir sobre el alcance de los conocimientos matemáticos involucrados y también para compartir algunas nociones de la didáctica específica para la interpretación del tipo de trabajo que se propone en el aula”.

Sara Elizondo, otra de las especialistas convocadas, explicó que se tomarían secuencias didácticas como “objeto de estudio” para analizar las actividades y los criterios que orientaron su selección y secuenciación. “La idea –señaló– es considerar si algunas de estas actividades pueden llevarse a otras aulas para luego intercambiar los resultados de esas experiencias”. A continuación, alentó a promover lo que llamó una práctica matemática genuina: “variando los tipos de tareas que se proponen a los estudiantes, presentando problemas en distintos contextos, articulando el trabajo en contextos extra e intra matemáticos, considerando distintos significados de las nociones, y atendiendo a diferentes representaciones posibles”.

Como señaló Jaime Perczyk, rector de la UNAHUR, hay muchas razones para pensar que la Universidad no puede estar al margen de los problemas de la escuela secundaria. “La universidad –observó– forma a muchos de los docentes de la escuela secundaria y tiene la obligación de producir conocimiento pedagógico-didáctico con los profesores y las profesoras”. Pero, además, “nuestros estudiantes vienen de la escuela secundaria y nuestros hijos e hijas pasan o van a pasar por allí”.

@AAUNAHUR

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