Rodríguez Alzueta: “La securitización es producto del abroquelamiento de la escuela ante una serie de crisis que viene soportando desde hace tiempo”

En el marco del proyecto de investigación “La construcción de la comunidad en la escuela: el caso de la judicialización de las relaciones escolares” (PIUNAHUR 2), el pasado martes 5 de diciembre Esteban Rodríguez Alzueta compartió con los investigadores un taller sobre los procesos de securitización en la sociedad contemporánea. Un tema de especial relevancia en la armado del marco teórico ya que es uno de los ejes que articulan la investigación. Esteban Rodríguez Alzueta es abogado y Magister en Ciencias Sociales (UNLP) y director del proyecto de investigación “La inseguridad en los barrios: Representaciones y estrategias securitarias en un barrio periférico de bajos ingresos.” (UNQ).

Esteban organizó su exposición a partir del desarrollo de tres ejes:

  1. Los presupuestos generales de la investigación sobre el hostigamiento policial en la zona de Quilmes.
  2. La relación escuela y policía: la policialización escolar.
  3. La perspectiva de los jóvenes en la relación con los agentes escolares: cuando el piberío juega con el maestro.
Los presupuestos generales

La investigación en la Universidad de Quilmes estudia el hostigamiento policial y las marcas subjetivas en los jóvenes a partir de la relación con “las fuerzas del orden”. Estas marcas son de larga duración e impactan en las representaciones que portan más allá del vínculo con la ley.

En esta trama subjetivante señala algunas cuestiones relevantes:

– La tensión entre la victimización de los jóvenes y el reconocimiento de la capacidad de agenciamiento juvenil. Hay cierto grado de reproducción de las prácticas de hostigamiento de los barrios en las escuelas. El punitivismo de arriba se conjuga con el punitivismo de abajo. Es necesario deconstruir los estigmas que colocan al otro en el lugar del problema: “el boliviano no habla”. La brutalidad policial se entrelaza con el prejuicio vecinal.

– Los umbrales del vínculo de los jóvenes y las policías: autoridad y conversación. Cómo se actualiza, en la vida cotidiana, “el miedo nuestro de cada día”. El temor a ser víctima y otros factores que abonan la desconfianza institucional.

El proceso de fragmentación social se expresa en el debilitamiento de los marcos de regulación que contienen los intercambios entre las generaciones. La desorganización de los ritos de pasaje generacionales y la falta de espacios de mediación entre jóvenes y adultos, disparan la incertidumbre y el ansia de control de los mayores.

Los prejuicios, las etiquetas, los estigmas llenan el vacío social generado por la ausencia de mediaciones. El vacío se llena con etiquetas y reproducción de las desigualdades. Un modo de fugar del estigma, por parte de los jóvenes, es a través de la paternidad. La paternidad opera como jubilación de los jóvenes. El bebé en los brazos del pibe pobre lo rescata del estigma.

Algunos procedimientos de creación de sentido en el estado inseguridad ontológica:

  • El otro relativo se transforma en el otro absoluto.
  • El pánico mora activa la indignación.
  • La estigmatización activa la cultura de la sospecha.
  • La cultura de la sospecha activa la cultura del prevención.
  • La cultura de la prevención activa la gestión de los riesgos.
  • La gestión de los riesgos alienta la saturación policial: “mejor que prevenir es curar”, la Tolerancia cero esperar llegar antes siempre.

La Tolerancia cero, un eslabón indispensable en este circuito, redefine el rol de la policía en una práctica de prevención del delito que se detiene en lo que todavía no es delito pero podría llegar a serlo.

Algunas sugerencias de lectura para esta parte:

Tres movimientos para pensar por qué los pibes chorros usan ropa de deportiva de Sergio Tonkonoff.

Delincuencia y deriva. Por qué los jóvenes quebrantan la ley de David Matza.

La sociedad de las esquinas de William Foote Whyte.

La relación escuela y policía

Los jóvenes que tienen problemas con la policía en la calle son los mismos que tienen problemas en la escuela.

Hay dos posicionamientos ante este problema:

  1. La violencia en las escuelas. Podemos ubicar a investigadores como Carina Kaplan y Miguez en esta línea. Se centran en situaciones de violencia interpersonal, bullyng, titeo, daños al mobiliario, la relación conflictiva entre los padres y los agentes escolares.
  2. La violencia de las escuelas. Reproducción de los códigos barriales, a veces, de carácter inconsciente. De los docentes sobre los jóvenes que reproducen las prácticas policiales en las instituciones y de también de los jóvenes entre sí. Jonathan Simon estudia el policiamiento de la educación, o sea, cuando la escuela emula al sistema penal. Desde esta perspectiva se advierte que todos los problemas que tienden a generalizarse, se convierten en regla. Se crea un proceso criminalizador en el que los delitos escolares habilitan la presencia de la policía escolar: justicia penal escolar = Tolerancia cero.

Transformación de problemas disciplinarios en problemas de inseguridad, eliminación de las barreras entre justicia juvenil y las escuelas. Prisión/Escuela. Se promueve una reacción desproporcionada ante los conflictos escolares.

En esta línea corresponde preguntarse por los modos de permanencia en la escuela. Se interpela a “la retención progre” porque puede reproducir malentendidos que agravan las relaciones en la escuela. Si el objetivo es retenerlos, la contención es el modo de hacerlo. La contención reemplaza a la disciplina. Sanción y vigilancia compiten de forma abierta con la enseñanza cuando no la reemplazan directamente. El pasaje al modo disciplinario al modo securitario implica el pasaje de la educación a la contención. Preocupación de la reducción del riesgo que introducen en la escuela. Poder a secas, no poder saber. No es inclusión, ni integración, es contención.

Algunas sugerencias de lectura para esta parte:

Hacer bardo, provocaciones, resistencias y derivas de jóvenes urbanos de Esteban Rodríguez Alzueta.

Aprendiendo a trabajar. Cómo los chicos de clase obrera consiguen trabajos de clase obrera de Paul Willis.

– Video: Tolerancia cero.

La perspectiva de los jóvenes en la relación con los agentes escolares: cuando el piberío juega con el maestro

La escuela securitaria no es la consecuencia de la violencia en las escuelas. La securitización es producto del abroquelamiento de la escuela ante una serie de crisis que viene soportando hace un tiempo.

Aquí se abre una bifurcación significativa para las relaciones escolares: el énfasis en la disciplina y el énfasis en la enseñanza. La vida institucional transcurre en un contrapeso entre ambas dimensiones. Qué relación se establece entre el mundo de la escuela y el mundo de la calle. La escuela como uno de los escenarios en los que se aprende a callejear, en los que se entrena el saber estar en la calle, reconociendo los intercambios con los diferentes actores. Hay dos imágenes: la del pibe silvestre, puro afuera, y la del pibe de invernadero, el que desarrolla su existencia en un ambiente controlado.

Ambos están interpelados por un aspecto constitutivo de la cultura juvenil: el tiempo del ocio y la preparación que requiere. El ocio lleva tiempo. El principal jerarquizador del ocio es el mercado. Rodríguez Alzueta propone no rivalizar con el ocio juvenil, ni intentar controlarlo o impugnarlo. Cuando las instituciones adoptan esa posición, los jóvenes quedan plenamente ubicados en el plano mercantil que estimula y promueve una vida ociosa.

Algunas sugerencias de lectura para esta parte:

La cultura del control, David Garlan.

Las partes vitales, Juan Pablo Hudson.

 

@AAUNAHUR