Una lucha sobre el sentido común

“Cuando con Emilio Tenti Fanfani escribimos Mitomanías de la educación argentina –recuerda Alejandro Grimson–, todavía no había un gobierno neoliberal en la Argentina. Cuando llegó un gobierno de ese tipo, aplicó todo lo que criticamos en nuestro libro de una manera espeluznante”. Grimson es doctor en Antropología, docente universitario e investigador del Conicet. Además de Mitomanías de la educación argentina (2015), escribió Los límites de la cultura (2011), Antropología ahora (2011), Mitomanías argentinas (2012), Mitomanías de los sexos (2016), en colaboración con Eleonor Faur y ¿Qué es el peronismo? (2019).

Cuando Mauricio Macri se lamentó por quienes debían “caer” en la educación pública, ¿actualizó uno de los mitos que identificaron junto a Tenti Fanfani?

Esa es una muestra del mito más clásico al que nosotros le dedicamos un capítulo entero: la idea de que lo público es malo y lo privado es bueno. No es un mito exclusivamente para la educación, pero cuando se aplica en ese campo se sostiene que la educación pública es un desastre y la educación privada es maravillosa. Lo inverso también es falso. Hay colegios públicos y privados que funcionan razonablemente bien; y hay colegios públicos y privados que funcionan muy mal. La frase que utilizó Macri parece una cita del mito que analizamos en el libro.

Hay muchas razones por las que no se puede decir que la educación pública es peor. La más obvia es que hay colegios universitarios secundarios de altísimo prestigio en toda la Argentina. Lo mismo sucede con otros colegios públicos en cada una de las ciudades. Sería injusto nombrar a algunos colegios y no a otros, pero es evidente que hay muchas instituciones públicas prestigiosas. También en el sistema privado hay algunos colegios que son muy buenos en términos académicos. De todas maneras, un padre o una madre pueden considerar buenas otras cosas, como sus preferencias religiosas.

“El problema no son los sindicatos, sino que están ajustando el salario de los docentes”.

¿Hay una utilización política del mito que sostiene que el sindicalismo es responsable de los problemas educativos?

Hoy ha sido muy atacada la educación pública en varios niveles y eso se refleja claramente en el salario. El salario de los docentes se había recuperado lenta pero claramente en los primeros años del siglo XXI y hoy nuevamente está siendo recortado de modo drástico. En ese marco aparece el mito tan clásico de que el gran problema de la Argentina son los sindicatos. Para cualquiera que siga día a día, semana a semana, mes a mes los pedidos de los sindicatos de la Provincia de Buenos Aires sobre las paritarias, por ejemplo, es muy obvio que los sindicatos quieren negociar y la gobernadora no; es muy obvio que los salarios van detrás de la inflación con nivel alarmantes; y es muy obvio que se está haciendo un ajuste sobre la base del salario de los docentes. Entonces, el problema no son los sindicatos, sino que están ajustando el salario de los docentes.

Está demostrado antropológicamente que los trabajadores no quieren la huelga. Los que no conocen el  mundo de los laburantes creen que los a trabajadores les encanta estar de paro, pero no es así. Es más cómodo desarrollar las tareas para las que uno ingresó. Hacer paro es un costo para el trabajador. No es ninguna fiesta. Es todo un desafío lograr que la huelga sea exitosa, que funcione, que sea una protesta unificada.

¿Qué aportes hacen los rankings internacionales de universidades?

Una de las cosas más absurdas que han sucedido en los últimos años es intentar que las universidades se adapten a las políticas de los rankings. El concepto de ranking proviene del deporte y no de la educación. La idea es quién llega primero cuando se corren cien metros, pero correr cien metros es algo muy específico. En el caso de las universidades, no se trata para nada de una carrera de cien metros. Si, por ejemplo, se calculara cuántos chicos se gradúan de una universidad pública, seguro  el porcentaje va a ser menor que en una universidad donde los estudiantes pagan 50.000 dólares. Cuando hay acceso libre a la Universidad, probablemente haya una tasa de graduación más baja. Sin embargo, eso no significa que no sea muy bueno que haya mucha gente con acceso al conocimiento universitario. Entonces, se produce una distorsión.

Comparado en términos de las ciencias estandarizadas, las universidades de punta de los Estados Unidos muchas veces están delante de nosotros en investigación. ¿Pero cuánto es el presupuesto para las universidades en la Argentina? Es bajísimo comparado con las universidades de punta de Estados Unidos. Pero eso no quiere decir que en términos de democratización del acceso a la educación superior estén adelante; o en términos de construcción de ideas para el desarrollo con inclusión social.

Hay funcionarios del gabinete que están viendo cómo posicionan mejor en el ranking a las instituciones educativas, pero esa es una mala idea. La mejor opción es pensar cómo desarrollar una investigación en función del propio territorio, cómo desarrollar más equipos docentes, cómo mejorar la tasa de graduación.

“La mejor opción es pensar cómo desarrollar una investigación en función del propio territorio, cómo desarrollar más equipos docentes, cómo mejorar la tasa de graduación”.

¿Qué nivel de penetración social tienen los mitos sobre la educación argentina?

Esos mitos no son utilizados solamente por un periodista o un funcionario de una jurisdicción determinada: están instalados en el sentido común. Son parte lo que llaman batalla cultural entre las fuerzas que buscan una sociedad más igualitaria y más democrática y las fuerzas neoliberales que pretenden una sociedad libre de toda regulación pública que tienda a igualar a ciudadanos que son desiguales. Entre las fuerzas democráticas e igualitarias y las fuerzas neoliberales siempre hay una lucha sobre el sentido común. También es una cuestión de votos, pero los votos y las capacidades de los gobiernos de hacer cosas están en relación con las luchas que se despliegan en el sentido común. Los gobiernos neoliberales, por ejemplo, necesitan instalar ideas: que las instituciones públicas son un desastre, que la educación pública es un desastre, que todo lo público es un desastre. Por eso, es muy importante que luchemos para mostrar que eso es falso. Alguien odia a los bancos porque le roban: casi todos los bancos son privados. A alguien le molesta que los bondis anden mal: son privados. A alguien le molesta que Banelco se queda sin plata los feriados: son privados los que lo dejan sin plata. Y así podríamos seguir hasta el infinito. Muchísimas cosas que no funcionan en nuestra vida cotidiana tienen que ver con la libertad excesiva que tienen las fuerzas del mercado para hacer lo que se les canta. Perdón que utilicé un concepto tan abstracto y académico como “lo que se les canta”.

@AAUNAHUR