{"id":523,"date":"2019-07-09T20:02:37","date_gmt":"2019-07-09T23:02:37","guid":{"rendered":"https:\/\/docentes.unahur.edu.ar\/?p=523"},"modified":"2019-07-09T20:02:37","modified_gmt":"2019-07-09T23:02:37","slug":"queremos-mas-esi-las-demandas-estudiantiles-interpelan-nuestras-practicas-docentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/2019\/07\/09\/queremos-mas-esi-las-demandas-estudiantiles-interpelan-nuestras-practicas-docentes\/","title":{"rendered":"\u201cQueremos m\u00e1s ESI\u201d. Las demandas estudiantiles interpelan nuestras pr\u00e1cticas docentes [*]"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Nos desaf\u00eda el compromiso con la transformaci\u00f3n de pr\u00e1cticas sexistas, discriminatorias y reproductoras de inequidad de g\u00e9nero en las instituciones educativas. Lograr estas transformaciones para romper con el c\u00edrculo reproductor de desigualdades resulta ineludible y requiere de la construcci\u00f3n de nuevo conocimiento y de la reflexi\u00f3n situada a partir de experiencias que incluyan de manera obligatoria y sistem\u00e1tica la Educaci\u00f3n Sexual Integral (ESI) en las escuelas. La necesidad de investigar para conocer y comprender las razones por las cuales resulta tan compleja esta transformaci\u00f3n es una de las motivaciones centrales del presente estudio<a href=\"http:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/queremos-mas-esi-las-demandas-estudiantiles-interpelan-nuestras-practicas-docentes\/#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/h3>\n\n\n<p>En la actualidad, el acceso de lxs j\u00f3venes a la informaci\u00f3n a trav\u00e9s de internet y redes sociales resulta indiscutible. Sin embargo, nos encontramos con una demanda estudiantil sistem\u00e1tica por m\u00e1s clases de ESI en las escuelas secundarias \u00bfQu\u00e9 demandan estxs j\u00f3venes? \u00bfSer\u00e1 que la ESI despierta en ellxs el deseo de saber y las redes sociales no cubren dichas expectativas? \u00bfSer\u00e1 que hay deseos habilitados y deseos censurados en las instituciones educativas?<\/p>\n\n\n<p>La ESI es un derecho. Su obligatoriedad es reconocida por las instituciones del sistema educativo y por sectores importantes de estudiantes que reclaman por ella. Al respecto, una estudiante de ciclo superior de una escuela secundaria de Hurlingham expres\u00f3:<\/p>\n\n\n<p><em>El a\u00f1o pasado tuvimos un taller, pero fueron cuatro clases de taller de ESI y la verdad (\u2026) No explica todo, porque no es hablar solo de sexo, est\u00e1 el g\u00e9nero, abarca muchas cosas. Y en cuatro clases qu\u00e9 hac\u00e9s con eso\u2026<\/em><\/p>\n\n\n<p>En la actualidad, las calles fueron y son testigo de esta demanda estudiantil. Las movilizaciones del #Niunamenos, #8M y los debates sobre el proyecto de Ley de Interrupci\u00f3n Voluntaria del Embarazo (IVE) son ejemplos evidentes de ello. Sin embargo, pese al reconocimiento de la existencia del derecho y la ampliaci\u00f3n \u2013aunque lenta\u2013 de experiencias educativas de ESI en muchas aulas, todav\u00eda el sistema educativo resiste el embate, atravesado por un orden patriarcal y adultoc\u00e9ntrico poco revisado.<\/p>\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo son percibidas, recibidas y escuchadas las demandas juveniles por el derecho a la ESI en las escuelas?&nbsp;&nbsp;Estas demandas nos interpelan a lxs docentes, no solo porque es nuestra obligaci\u00f3n implementar la ESI, sino porque no tenemos experiencias tan conversadas y reflexionadas sobre los temas de la sexualidad y su ense\u00f1anza. Por este motivo, en el presente art\u00edculo, nos introduciremos en el an\u00e1lisis de las expresiones, demandas y posicionamientos de j\u00f3venes estudiantes de escuelas secundarias de Hurlingham respecto de la ESI, con el objetivo de reflexionar juntxs a partir de ellas.<\/p>\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 implica pensar la ESI en el marco del paradigma de derechos?<\/strong><\/p>\n\n\n<p>La Ley de ESI fue sancionada en un per\u00edodo hist\u00f3rico de la Argentina caracterizado por la ampliaci\u00f3n de los derechos de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes. En el lapso de apenas dos a\u00f1os, se sancionaron tres leyes fundamentales: la Ley de Protecci\u00f3n Integral de los Derechos de Ni\u00f1os, Ni\u00f1as y Adolescentes N\u00b0 26.061 (2005), la Ley de Educaci\u00f3n Nacional N\u00b0 26.206 (2006) y la ya mencionada Ley N\u00b0 26.150 (2006) que crea el Programa Nacional de ESI. Estas leyes tienen en com\u00fan la consideraci\u00f3n de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes como sujetos de derechos, lo que implica un cambio radical de paradigma respecto de la concepci\u00f3n anterior de la ni\u00f1ez como objeto: subordinada a la autoridad del padre al interior de la familia y tutelada por el Estado ante su ausencia (Ley de Patronato N\u00b0 10.903, 1919).<\/p>\n\n\n<p>La Ley N\u00b0 26.061 recoge los principios de la Convenci\u00f3n Internacional de los Derechos del Ni\u00f1o de 1989 (CIDN), que acaba de cumplir 30 a\u00f1os de existencia y en la que se plasma un consenso b\u00e1sico respecto a la protecci\u00f3n de la ni\u00f1ez. All\u00ed, se establecen los derechos humanos de todas las personas menores de 18 a\u00f1os, reconociendo a ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes como sujetos con capacidad y derecho a participar en las decisiones que afectan sus propias vidas. La Ley de Protecci\u00f3n sustenta sus postulados en tres principios: universalidad; inter\u00e9s superior del ni\u00f1o\/a; y derecho de ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes a ser escuchadxs.&nbsp;Adem\u00e1s, exige a los Estados nacional y provinciales el desarrollo de pol\u00edticas p\u00fablicas que garanticen su efectivo cumplimiento.<\/p>\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n que trae aparejada esta Ley respecto de la concepci\u00f3n de lxs ni\u00f1xs como sujetos de derecho, por un lado, y sobre el rol del Estado como su garante, por el otro, pone en crisis muchos acuerdos pol\u00edtico-educativos preexistentes. Un estudiante da cuenta de las implicancias de este cambio de paradigma:<\/p>\n\n\n<p><em>Porque si, como dijo ella, no ten\u00e9s dos pap\u00e1s que te eduquen, que por lo menos en el colegio, una vez al mes, o dos veces al mes, una charla tiene que haber si en tu casa no ten\u00e9s a nadie, o si no te habl\u00e1s tanto con tu pap\u00e1 como para decir: \u00bfme pod\u00e9s ense\u00f1ar esto? Si no es en casa, que sea en el colegio, por lo menos. O que vengan personas.<\/em><\/p>\n\n\n<p>La funci\u00f3n del Estado en t\u00e9rminos de las competencias del sistema educativo nunca expres\u00f3 conflictos de inter\u00e9s expl\u00edcitos en relaci\u00f3n con el paradigma patriarcal. Por el contrario, la escuela como instituci\u00f3n del Estado fue investida por la autoridad que representaba una cesi\u00f3n de la autoridad parental. Sin embargo, en la actualidad la ESI est\u00e1 traccionando y actualizando los debates acerca de la intervenci\u00f3n del Estado en el \u00e1mbito privado para proteger los derechos y garantizar la vida y la libertad de lxs ni\u00f1xs y las mujeres. La ESI se est\u00e1 constituyendo as\u00ed en un discurso democratizador al interior mismo de las escuelas.<\/p>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La ESI se est\u00e1 constituyendo en un discurso democratizador al interior mismo de las escuelas.<\/h3>\n\n\n<p>La incorporaci\u00f3n de la ESI desde el paradigma de derechos implica un profundo desencaje (Guzm\u00e1n, 2011) para las pr\u00e1cticas educativas institucionales. El sistema educativo se encuentra frente a la demanda de revisi\u00f3n de sus proyectos y pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas para dar respuesta a los lineamientos normativos que mandata la Ley. La implementaci\u00f3n de la ESI interpela a las escuelas, no solo en cuanto a los contenidos a ense\u00f1ar, sino tambi\u00e9n en cuanto al tipo de v\u00ednculos que se hace necesario resignificar y construir para poder educar.<\/p>\n\n\n<p><strong>La ESI necesita que el adultocentrismo sea problematizado en las escuelas<\/strong><\/p>\n\n\n<p><em>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el conflicto? \u00bfEn la capacidad progresiva de las y los adolescentes<\/em><\/p>\n\n\n<p><em>de participar y tomar decisiones en forma m\u00e1s aut\u00f3noma versus<\/em><\/p>\n\n\n<p><em>el inter\u00e9s de los adultos de ejercer su autoridad y derechos sobre los adolescentes?<\/em><\/p>\n\n\n<p>&nbsp;(Unicef, 2013: 9)<\/p>\n\n\n<p>La categor\u00eda&nbsp;<em>edad&nbsp;<\/em>carga con el peso de la cultura. Alrededor de la edad se construyen presupuestos, expectativas y valoraciones que no son naturales; son culturales y fueron mutando y evolucionando en nuestra sociedad. \u00bfQu\u00e9 puede un cuerpo de 11 a\u00f1os que no pueda otro de 16 y\/o de 18? En las respuestas a esta pregunta se pone en juego gran parte de lo que entendemos por ni\u00f1ez y adolescencia y las relaciones que establecen con sus contextos.<\/p>\n\n\n<p>La intervenci\u00f3n de las familias y las instituciones, as\u00ed como las normas que pretenden determinar las conductas, habilidades y capacidades de lxs j\u00f3venes para realizar o no alguna cosa se debaten entre las nociones de&nbsp;<em>derechos<\/em>&nbsp;y de&nbsp;<em>represi\u00f3n<\/em>; o, en otras palabras, entre la libertad juvenil y la autoridad de lxs adultxs (Carli, 1999). Los modos de construir estas relaciones entre ni\u00f1xs\/adolescentes \u2013 adultxs es uno de los aspectos centrales de nuestra reflexi\u00f3n:<\/p>\n\n\n<p><em>\u2026el adulto est\u00e1 en una posici\u00f3n de superioridad sobre los ni\u00f1os, ni\u00f1as, adolescentes y j\u00f3venes, lo que significa que la mayor cantidad de a\u00f1os da mayor poder en nuestra sociedad. El adulto es superior: el adultocentrismo indica que existen relaciones de poder entre los diferentes grupos de edad que son asim\u00e9tricas en favor de los adultos, es decir, que estos se ubican en una posici\u00f3n de superioridad. Los adultos gozan de privilegios por el solo hecho de ser adultos, porque la sociedad y su cultura as\u00ed lo han definido.&nbsp;<\/em>(Unicef, 2013: 18)<\/p>\n\n\n<p>Reflexionar sobre el lugar del adultocentrismo en la sociedad es particularmente importante. Es necesario desnaturalizar estos modos aprendidos y cristalizados, en los cuales son las personas adultas quienes se encuentran en un nivel de superioridad para imponer su autoridad. &nbsp;Al respecto, una estudiante secundaria manifiesta:<\/p>\n\n\n<p><em>Tienen que entender que las personas crecen, que los chicos crecen. As\u00ed como les pas\u00f3 a ellos nos va a pasar a nosotros, a nuestras familias.<\/em><\/p>\n\n\n<p>En el testimonio, la estudiante reclama lo que Bernstein denomina&nbsp;<em>derecho al crecimiento<\/em>, que implica la construcci\u00f3n de relaciones de confianza que habiliten la inclusi\u00f3n y la participaci\u00f3n de los sujetos en las decisiones que afectan sus propias vidas. Esto no significa el borramiento de las posiciones diferenciales inherentes al proceso educativo, pero s\u00ed la comprensi\u00f3n de que ni\u00f1xs y adolescentes son sujetos en crecimiento que viven, sufren y aman en condiciones m\u00e1s complejas, diversas y desiguales (Carli, 1999). En este sentido, los siguientes testimonios de estudiantes ilustran la problem\u00e1tica:<\/p>\n\n\n<p><em>Nos minimizan mucho, piensan que no somos capaces de muchas cosas por la edad.<\/em><\/p>\n\n\n<p><em>Yo siempre pens\u00e9 que la edad no tiene nada que ver con el conocimiento. Una puede pensar de tal manera y tener tal edad.<\/em><\/p>\n\n\n<p>Muchas veces, las personas adultas preocupadas (y ocupadas) por proteger, ayudar y acompa\u00f1ar a lxs j\u00f3venes \u2013con las mejores intenciones\u2013 se encuentran vulnerando sus derechos sin ser conscientes de ello. En las experiencias sistematizadas, encontramos situaciones en las que las escuelas niegan u obstaculizan el derecho de sus estudiantes a la ESI al considerar, por ejemplo, como incorrectas (o poco apropiadas) las decisiones que estxs toman. En nombre de una idea de cuidado que reniega del paradigma de derechos, se limita el acceso a informaci\u00f3n actualizada, confiable y cient\u00edfica, y no se generan espacios para la reflexi\u00f3n en marcos de confianza que habiliten la circulaci\u00f3n de la palabra, la pregunta y la construcci\u00f3n de respuestas precisas, fundamentadas y sin prejuicios. Plantea una estudiante al respecto:<\/p>\n\n\n<p><em>Igual es muy il\u00f3gico tambi\u00e9n porque yo veo gente adulta en la calle que dice, cuando ve una chica embarazada o padres j\u00f3venes,&nbsp;por qu\u00e9 no se cuidaron, por qu\u00e9 no, si hay m\u00e9todos de sobra. Y a veces ellos son los mismos que se quejan de que en las escuelas se ense\u00f1en esos temas o no son capaces de sentarse y decirle a su hijo: mir\u00e1, estos son los m\u00e9todos, as\u00ed se usan.<\/em><\/p>\n\n\n<p>Las infancias y adolescencias en las instituciones educativas no son categor\u00edas te\u00f3ricas ni abstractas, las ni\u00f1as, los ni\u00f1os y j\u00f3venes son sujetos sexuados y plenos de derecho. Es un problema pedag\u00f3gico serio creer que es posible educar a ni\u00f1xs y adolescentes cuando solo podemos mirarlxs en funci\u00f3n de las representaciones que de ellxs tenemos.<\/p>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las infancias y adolescencias en las instituciones educativas no son categor\u00edas te\u00f3ricas ni abstractas, las ni\u00f1as, los ni\u00f1os y j\u00f3venes son sujetos sexuados y plenos de derecho.<\/h3>\n\n\n<p>Cuando esto sucede, solo se logra visualizar aquello que se considera debiera verse (o estar\u00eda bien ver), dando lugar a que los prejuicios, los supuestos, los estereotipos conduzcan a la concreci\u00f3n de pr\u00e1cticas educativas descontextualizadas, no pensadas para ni\u00f1xs y j\u00f3venes reales, sino para una idea acerca de lo que es, o deber\u00eda ser, un ni\u00f1o, ni\u00f1a o joven. Est\u00e1 claro que las ideas que tenemos sobre lxs otrxs no necesariamente coinciden con lxs estudiantes de carne y hueso a qui\u00e9nes debemos educar. En este sentido, una estudiante valora la actitud de un profesor de su escuela:<\/p>\n\n\n<p><em>Y nosotros hab\u00edamos elegido el aborto, y ten\u00edamos que investigar sobre el aborto (\u2026) Y el profesor\u2026 \u00e9l tiene su opini\u00f3n sobre eso pero no te la va a decir, porque su rol de profesor, es rol de profesor. Nada de imponerte porque \u00e9l piensa una cosa, vos ten\u00e9s que pensar igual, no. \u00c9l tiene su pensamiento y vos ten\u00e9s tu pensamiento. (\u2026) Lo \u00fanico que te va a hacer es explicar, nada m\u00e1s (\u2026) Y cosa que a m\u00ed me sorprendi\u00f3, porque yo esperaba que te dijera \u201cNo, pero el aborto est\u00e1 bien o el aborto est\u00e1 mal\u201d, yo me esperaba algo de eso. Y no fue por ese lado, sino que se fue por el lado de lo que vos est\u00e1s haciendo, lo que vos est\u00e1s investigando, esto es. Cosa que a m\u00ed, la verdad, me impresion\u00f3. Y as\u00ed tendr\u00edan que hacer los profesores.<\/em><\/p>\n\n\n<p>Lxs adultxs nos encontramos ante el desaf\u00edo de acompa\u00f1ar a las nuevas generaciones en la toma de decisiones responsables y, en este sentido, la sexualidad no queda excluida; todo lo contrario, resulta nuestra obligaci\u00f3n hacerlo. Para eso, no hay que dar respuesta a todo, saber todo: se trata de aprender a escuchar, co-construir l\u00edmites, negociar, conversar y aprender nuevas formas de concebir las relaciones pedag\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<strong>Para profundizar la reflexi\u00f3n sobre el derecho a la ESI<\/strong><\/p>\n\n\n<p><em>Lejos de proponernos aqu\u00ed negar las diferencias biol\u00f3gicas entre lxs ni\u00f1xs y lxs adultxs,<\/em><\/p>\n\n\n<p><em>&nbsp;cuestionamos el hecho de que esas diferencias justifiquen la negaci\u00f3n del ni\u00f1x como sujeto de pensamiento y co-constructor de su propia historia,<\/em><\/p>\n\n\n<p><em>reproduciendo as\u00ed el car\u00e1cter patriarcal y adultoc\u00e9ntrico de nuestra sociedad.<\/em><\/p>\n\n\n<p>(Morales y Magistris, 2018: 26)<\/p>\n\n\n<p>El adultocentrismo forma parte del sistema patriarcal. Tal como plantea Iskra Pavez Soto (2012):<\/p>\n\n\n<p><em>\u2026del mismo modo que los estudios feministas ofrecen una reflexi\u00f3n sobre los estereotipos de g\u00e9nero, al deconstruir las exigencias y los mandatos que recaen normativamente sobre las mujeres y los hombres por su condici\u00f3n de g\u00e9nero, debemos estudiar para analizar los estereotipos generacionales atribuidos normativa y arbitrariamente a las personas en funci\u00f3n de su edad.&nbsp;<\/em>(p. 89)<\/p>\n\n\n<p>Adultocentrismo y patriarcado invisibilizan las jerarqu\u00edas sociales construidas alrededor del g\u00e9nero y la edad (as\u00ed como tambi\u00e9n de la pertenencia \u00e9tnica y la clase social, entre otras). Ambos posicionamientos naturalizan estas asimetr\u00edas de poder atribuy\u00e9ndolas a una cuesti\u00f3n biol\u00f3gica, y negando la construcci\u00f3n cultural e hist\u00f3rica de estos roles y estereotipos que subordinan a mujeres, adolescentes y ni\u00f1xs a la autoridad del var\u00f3n adulto.<\/p>\n\n\n<p>En el sistema patriarcal, las esferas sociales de \u201clo p\u00fablico\u201d y \u201clo privado\u201d se encuentran claramente delimitadas. \u201cLo p\u00fablico\u201d \u2013el trabajo, la cultura, la pol\u00edtica\u2013 ha sido un espacio tradicionalmente reservado para el var\u00f3n, mientras que \u201clo privado\u201d \u2013la reproducci\u00f3n, el cuidado\u2013 es una tarea menos valorada socialmente y asignada a las mujeres.<\/p>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Adultocentrismo y patriarcado invisibilizan las jerarqu\u00edas sociales construidas alrededor del g\u00e9nero y la edad.<\/h3>\n\n\n<p>\u201cLo privado\u201d tambi\u00e9n ha actuado como el l\u00edmite para la intervenci\u00f3n del Estado (Jelin, 1996). Al interior de las familias, la autoridad es encarnada por el var\u00f3n adulto. La educaci\u00f3n de lxs hijxs ha sido considerada durante mucho tiempo como un \u201ctema privado\u201d, una responsabilidad delegada en las familias. La escuela, como instituci\u00f3n escolar, asum\u00eda sin conflictos su rol educativo como una prolongaci\u00f3n de la autoridad parental.<\/p>\n\n\n<p>Sin embargo, con la sanci\u00f3n de Ley N\u00b0 26.061 y N\u00b0 26.206 se resignifica este v\u00ednculo, al consagrarse la educaci\u00f3n como derecho de los sujetos. Son ni\u00f1xs y adolescentes quienes tienen derecho a la educaci\u00f3n y al conocimiento. Y lxs adultxs, las personas responsables de garantizarlo.<\/p>\n\n\n<p>El testimonio de la estudiante de una escuela secundaria explicita el conflicto que introduce la ESI en esta aparente relaci\u00f3n arm\u00f3nica entre escuela y familia, entre Estado y familia:<\/p>\n\n\n<p><em>Yo creo que la decisi\u00f3n final\u2026 yo pienso que los padres tienen que tener decisi\u00f3n, porque por algo son los padres. Pero yo creo que en lo que es sexualidad, en la decisi\u00f3n final deber\u00eda ser el propio hijo o hija. Porque si tu hijo o hija quiere ir, vos ten\u00e9s que\u2026 est\u00e1 bien, pero si un art\u00edculo dice y tu hijo quiere aprender lo que sea que est\u00e9 relacionado con su cuerpo o lo que fuese, deber\u00edas tener una autoridad de bueno, yo quiero ir, y yo voy a ir, por m\u00e1s que vos me digas que no.<\/em><\/p>\n\n\n<p>La ESI, que reformula la concepci\u00f3n de la sexualidad tradicionalmente circunscripta a la genitalidad y a los cambios corporales de la pubertad, introduciendo temas como la identidad, el respecto a la diversidad sexual, la expresi\u00f3n de sentimientos, la reflexi\u00f3n sobre los estereotipos de g\u00e9nero, pone en tensi\u00f3n estas relaciones. Los movimientos de familias que enuncian \u201cCon mis hijos no te metas\u201d o \u201ca mis hijos los educo yo\u201d ponen en cuesti\u00f3n mucho m\u00e1s que los contenidos de la ESI: lo que se discute profundamente es el poder discrecional de las familias sobre ni\u00f1xs y adolescentes que parece encontrar en la \u201csexualidad\u201d un l\u00edmite infranqueable.<\/p>\n\n\n<p>Lxs estudiantes reales que habitan nuestras escuelas secundarias tienen relaciones sexuales, usan m\u00e9todos anticonceptivos, tienen identidades sexuales diversas, son v\u00edctimas de abusos, se embarazan, abortan\u2026 Son sujetos sexuados y plenos de derecho. Una escuela que no revisa sus posicionamientos y no problematiza sus modos de intervenci\u00f3n pedag\u00f3gica, porque considera que as\u00ed est\u00e1 bien, que as\u00ed fue siempre, invisibiliza a lxs ni\u00f1xs y adolescentes reales que la habitan. En una escuela con sostenido posicionamiento adultoc\u00e9ntrico y patriarcal la implementaci\u00f3n de la ESI, definitivamente, se va a encontrar con numerosos obst\u00e1culos y, en consecuencia, los derechos de sus estudiantes se ver\u00e1n vulnerados.<\/p>\n\n\n<p>Por eso, la escuela y quienes la habitamos debemos asumir un rol profundamente democratizador de la mano de la ESI. Son lxs ni\u00f1xs y adolescentes, como sujetos de derechos, quienes pueden y deben decidir sobre sus cuerpos, y para ello deben contar con informaci\u00f3n precisa y cient\u00edficamente fundamentada y con espacios confiables para conversar y preguntar lo que necesitan saber.<\/p>\n\n\n<p>El sistema educativo, que hist\u00f3ricamente ha tenido un rol central en la construcci\u00f3n y reproducci\u00f3n del paradigma adultoc\u00e9ntrico y patriarcal, es hoy protagonista de movimientos de resistencia a partir de experiencias educativas emancipadoras para ni\u00f1xs y adolescentes concebidxs como sujetos plenos de derechos. Las escuelas secundarias est\u00e1n siendo, en muchos casos, territorios de disputa por relaciones menos jer\u00e1rquicas y m\u00e1s democr\u00e1ticas, en los cuales la ESI est\u00e1 ocupando un lugar clave para amplificar y visibilizar las demandas estudiantiles.<\/p>\n\n\n<p><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n\n\n<p>El paradigma de derechos y las leyes que acompa\u00f1an su fortalecimiento y ampliaci\u00f3n evidentemente generan tensiones en el orden adultoc\u00e9ntrico y patriarcal propio de nuestra sociedad. La ESI en clave de derechos y con perspectiva de g\u00e9nero exige necesariamente la revisi\u00f3n, problematizaci\u00f3n, desnaturalizaci\u00f3n y deconstrucci\u00f3n de modos aprendidos, grabados \u201ca fuego\u201d respecto de la superioridad de las personas adultas por sobre lxs ni\u00f1xs y de los varones por sobre las mujeres y otras identidades.<\/p>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las demandas&nbsp;de&nbsp;lxs estudiantes por la ESI no avanzan en desmedro de la autoridad democr\u00e1tica de lxs docentes.<\/h3>\n\n\n<p>Las demandas&nbsp;de lxs estudiantes por la ESI no avanzan en desmedro de la autoridad democr\u00e1tica de lxs docentes, no debe ser recibida y le\u00edda como una amenaza (aunque es innegable que exigir\u00e1 una distribuci\u00f3n m\u00e1s igualitaria del poder en las aulas y escuelas). Lxs estudiantes buscan a sus docentes para tener clases de ESI, en realidad, demandan espacios para \u201cconversar sobre ESI\u201d donde no se los juzgue ni se les intente imponer modos de pensar y hacer (Faur y Lavari, 2018). \u00bfY si analizamos la demanda de lxs estudiantes por m\u00e1s ESI en sus escuelas como una oportunidad pedag\u00f3gica motorizada por el deseo de saber, de aprender y de reflexionar con otrxs?<\/p>\n\n\n<p>En las escuelas, \u00bfse les pregunta a ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes qu\u00e9 y c\u00f3mo quisieran aprender? \u00bfSe escuchan sus voces respecto de las normas institucionales que en definitiva afectan su cotidianeidad escolar y sus vidas? Y si se lxs escucha, \u00bfqu\u00e9 se hace con eso? \u00bfCreemos que sus ideas y aportes cr\u00edticos pueden contribuir a construir una escuela mejor? Un estudiante comparte su posicionamiento al respecto:<\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<em>\u2026un chico tiene voz y voto y puede decidir lo que quiere saber y lo que no quiere saber.<\/em><\/p>\n\n\n<p>Proponer la construcci\u00f3n de relaciones m\u00e1s justas e igualitarias genera movimientos no carentes de conflictos. Las escuelas y sus docentes necesitan revisar cr\u00edticamente sus posicionamientos, sus pr\u00e1cticas no cuestionadas y resignificar los modos de vincularse pedag\u00f3gicamente con sus estudiantes y con el objeto de conocimiento, en este caso, la sexualidad.<\/p>\n\n\n<p>La ESI es un derecho que exige profundizar la b\u00fasqueda y la construcci\u00f3n de nuevas respuestas pedag\u00f3gicas para que la vida cotidiana en las instituciones se vuelva m\u00e1s justa y m\u00e1s feliz. Una condici\u00f3n para lograrlo es que las instituciones educativas puedan realizar un ejercicio que permita la construcci\u00f3n de preguntas nuevas, la profundizaci\u00f3n de la escucha y la mirada para interpretar aquello que sucede, que circula, que habita las instituciones y que no siempre se visibiliza.<\/p>\n\n\n<p>El derecho a la ESI viene a develar, a ponerle nombre y apellido a las demandas estudiantiles cercenadas y acalladas, naturalizadas e invisibilizadas. Los contenidos de ESI son de orden p\u00fablico, contienen una dimensi\u00f3n pol\u00edtica que es emancipadora y un motor para la acci\u00f3n que se activa cuando se habilita un lugar leg\u00edtimo para la participaci\u00f3n de lxs estudiantes que tienen deseos de aprender y quieren hacerlo en sus escuelas, de la mano de sus profesorxs y compa\u00f1erxs. \u00bfVamos a dejar pasar la oportunidad?<\/p>\n\n\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n<p>Carli, S. (1999). \u201cLa infancia como construcci\u00f3n social\u201d en&nbsp;Carli, S. (comp.),<em>&nbsp;De la familia a la escuela. Infancia, socializaci\u00f3n y subjetividad.&nbsp;<\/em>Buenos Aires: Santillana.<\/p>\n\n\n<p>Guzm\u00e1n, V. (2011).&nbsp;<em>Procesos pol\u00edtico-institucionales e igualdad de g\u00e9nero. Chile: 1980-2010<\/em>. (Tesis in\u00e9dita de doctorado). Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona: Barcelona, Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n<p>Faur, E. y Lavari M. (2018).&nbsp;<em>Escuelas que ense\u00f1an ESI. Un estudio sobre Buenas Pr\u00e1cticas Pedag\u00f3gicas en Educaci\u00f3n Sexual Integral<\/em>. Ministerio de Educaci\u00f3n, Cultura, Ciencia y Tecnolog\u00eda\/Unicef.<\/p>\n\n\n<p>Jelin, E. (1996).&nbsp;<em>Las mujeres y la cultura ciudadana en Am\u00e9rica Latina<\/em>. Unesco\/Programa Women in the service of civil peace.<\/p>\n\n\n<p>Morales, S. y Magistris, G. (2018). \u201cHacia un paradigma otro: ni\u00f1xs como sujetxs pol\u00edticxs co-protagonistas de la transformaci\u00f3n social\u201d, en Morales, S. (comp.),&nbsp;<em>Ni\u00f1ez en movimiento: del adultocentrismo a<\/em><em>&nbsp;la emancipaci\u00f3n.&nbsp;<\/em>Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires: Nadia Paola Fink.<\/p>\n\n\n<p>Pavez Soto, I. (2012). \u201cSociolog\u00eda de la infancia: las ni\u00f1as y los ni\u00f1os como actores sociales\u201d, en&nbsp;<em>Revista de sociolog\u00eda<\/em>, n\u00b0 27, pp. 81-102.<\/p>\n\n\n<p>Unicef (2013).&nbsp;<em>Superando el adultocentrismo<\/em>.&nbsp;Serie Participaci\u00f3n Adolescente Ahora, Cuadernillo&nbsp;n\u00b0 4.<\/p>\n\n\n<p><strong>[*]&nbsp;<\/strong>Por&nbsp;<strong>Mariana Lavari<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Andrea Formentini<\/strong>.<\/p>\n\n\n<p><strong>Lavari<\/strong>&nbsp;eslicenciada en Ciencias de la Educaci\u00f3n (UBA)&nbsp;y docente e investigadora en la UNAHUR. Especializada en ESI.<\/p>\n\n\n<p><strong>Formentini<\/strong>&nbsp;es licenciada en Trabajo Social (UBA)&nbsp;y docente e investigadora en la UNAHUR.<\/p>\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/queremos-mas-esi-las-demandas-estudiantiles-interpelan-nuestras-practicas-docentes\/#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;La producci\u00f3n del presente art\u00edculo surge del trabajo de investigaci\u00f3n&nbsp;<em>An\u00e1lisis de los saberes y de las pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas que habitan las escuelas secundarias de Hurlingham en relaci\u00f3n con las concepciones de g\u00e9nero y su v\u00ednculo con el enfoque de la educaci\u00f3n sexual integral<\/em>, iniciado en 2017 en la Universidad Nacional de Hurlingham.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos desaf\u00eda el compromiso con la transformaci\u00f3n de pr\u00e1cticas sexistas, discriminatorias y reproductoras de inequidad de g\u00e9nero en las instituciones educativas. Lograr estas transformaciones para romper con el c\u00edrculo reproductor de desigualdades resulta ineludible y requiere de la construcci\u00f3n de nuevo conocimiento y de la reflexi\u00f3n situada a partir de experiencias que incluyan de manera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":529,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-523","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-defondo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=523"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/529"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aulaabierta.unahur.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}