Claudia Torre, directora del Profesorado Universitario de Letras, presentó el segundo encuentro de 2022 de Las Palabras y las Cosas (LPYLC), el ciclo de literatura coordinado por Martín Sozzi y Carlos Battilana.

En este encuentro, Aymará de Llano y José Barisone se dedicaron a hablar de los estudios andinos, en el marco más amplio del eje que estructura la octava edición del ciclo LPYLC: la heterogeneidad literaria latinoamericana. “Este año, hemos articulado el eje de literatura latinoamericana con el concepto de César Vallejo de sensibilidad americana”, introdujo Battilana.

Enseguida, Sozzi tomó la palabra para presentar a los invitados. De Llano es doctora en Letras (UBA) y profesora emérita de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Entre sus libros, se encuentran Pasión y agonía. La escritura de José María Arguedas (2004), Animales fabulosos. Las revistas de Abelardo Castillo (2006), No hay tal lugar. Literatura latinoamericana del siglo XX (2009) y Calentar la tinta (2014). Por su parte, Barisone es profesor, licenciado y doctor en Letras. También es docente de la cátedra de Literatura Latinoamericana I (UBA) y de las cátedras de Literatura Hispanoamericana I y II (UCA). El título de su tesis doctoral es Constitución de la novelística peruana moderna.

“Los estudios andinos tienen que ver con una categoría geocultural, que se recorta a partir de los países atravesados por la Cordillera de los Andes. El estereotipo o el lugar común focaliza estos estudios en Bolivia, Perú y Ecuador. Pero también hay que incluir a Chile, Argentina y Colombia”, explicó Barisone. Y agregó: “Una parte de nuestro territorio –fundamentalmente el NOA–, de nuestra cultura y de nuestras expresiones artísticas tienen conexión con esa área que se denomina andina”.

De Llano se detuvo a desarrollar qué se entiende por lo andino. “Si bien, la columna vertebral de los Andes es, de alguna manera, lo que le da nombre y tiene que ver con las matrices culturales indígenas de las distintas zonas de América, debemos tener claro que no es la misma cultura la de los mapuches que la los indígenas de Colombia, obviamente. Tenemos que hablar de literaturas andinas, porque son muchísimas. Estamos ante culturas diferentes, con idiomas diferentes y cosmovisiones diferentes”. Sin embargo, advirtió que puede hallarse un rasgo común: “todas estas culturas tienen relación las matrices ancestrales”.

Barisone señaló que sería un error pensar estas culturas de manera estática, ya que a su interior también se encuentra heterogeneidad y contacto con matrices occidentales (transculturación, de acuerdo con la categoría acuñada por el crítico Ángel Rama). “Se observan fenómenos de pervivencia de ciertas matrices, pero también de apertura y entrecruzamiento con distintas tradiciones culturales”, dijo.

“Hay una conciencia de la enunciación en todos los escritores que estudiamos. No todos tenían tan en claro la lengua quechua, por ejemplo, porque a lo mejor la hablaban sus abuelos y ya no tanto sus padres. Han tenido que reaprender la lengua para poder escribir. La enunciación es un afán por recuperar las raíces”, analizó de Llano. Además, dijo que era posible hablar de una literatura andina, por más que se tratara de una categoría propia de la cultura de occidental: “La página en blanco rige y es un espacio occidental del cual ellos se apropian. Les interesa circular, y para eso tienen que entrar en el sistema hegemónico: la letra y la página”.

En otro momento del intercambio, Barisone reflexionó acerca de las lecturas desde lo literario de textos que no son estrictamente literatura: “Uno podría decir que al Popol Vuh tienen que leerlo en la carrera de Antropología, porque se trata de un texto cosmogónico. Sin embargo, a través de los imaginarios, de la utilización de ciertos procedimientos retóricos para la memorización y la transmisión, a través de ciertas figuras y símbolos, puede encontrar una recepción desde la literatura, sin que por eso se invalide la función que el texto cumplía en la comunidad”.

Por último, de Llano llamó la atención sobre el avance de las literaturas amerindias: “No lo observo solo en la academia y en las cátedras; también es algo que está sucediendo en el mercado editorial. Es evidente que constituye un negocio para los grupos editoriales, pero esto también implica distribución y conocimiento de estas literaturas”.

@AAUNAHUR